Participación y democracia

 Debemos cada vez mas aferrarnos a nuestro modelo de democracia y cada vez más utilizar la poderosa arma de la participación política, mediante el ejercicio ciudadano de votar.

Por: Óscar Barreto Quiroga


Nuestro país enfrenta una grave crisis económica y social, a ello se suma la crisis institucional a todo nivel, plagada por las erróneas interpretaciones del ejercicio de poder, la politización de la justicia, por ende la judicialización de la política, la perdida de los pesos y contrapesos, que desequilibraron el Estado e hicieron trizas la independencia de poderes, una recurrente y equivocada forma de abordar los temas trascendentales de la nación, mediante reformas ocasionales, que en ultimas no benefician a los que menos tienen, sino a esos oligopolios de la política o el empresariado dominante del país.

La inequidad es el factor predominante en la economía y la política, los intereses particulares y la ambición, trajeron a la política la falta de vocación y la mediocridad, dejando a un lado la esencia misma de la política, que es servir. Somos victimas de la falta de reglas claras como ciudadanos y sobre el ejercicio de nuestras libertades, constantemente confundimos el ejercicio de nuestros derechos sin comportar nuestras obligaciones, agredimos a los otros amparándonos en el derecho a la libre expresión, sin saber, menos entender, que no hay derechos absolutos y que en ese ejemplo hay límites, como cuidar la honra y el buen nombre de las personas, tan valioso es, que es un fin esencial del Estado protegerlos y su afectación es tan sensible, que hasta se castiga penalmente, desde allí, desde la acción misma de afectar al otro sin importar el daño y las consecuencias, nace la crisis de nuestra sociedad. Debemos cada vez mas aferrarnos a nuestro modelo de democracia y cada vez más utilizar la poderosa arma de la participación política, mediante el ejercicio ciudadano de votar, respetando las diferencias, la dignidad humana, en legalidad, sin ataduras, libres, con seguridad y en paz.

Colombia y los colombianos debemos avanzar más hacia la formación ciudadana, aumentar más y mejorar los índices, la calidad escolar en los niveles de educación básica y media, universalizar la gratuidad de la educación superior, no solo en las universidades publicas sino en las privadas, bajar a toda costa la carga impositiva de impuestos, hacer productiva la tierra con responsabilidad ambiental, titularizar los predios a los campesinos para hacerlos propietarios y empresarios agrícolas, producir y subsidiar insumos agrícolas, promover y apoyar el emprendimiento joven, buscar la equidad, la legalidad, la seguridad, proteger la familia y la dignidad de todos. Necesitamos a Colombia libre, con seguridad, sin miedos y en equidad, para vivir en dignidad.