El Conservatismo Barretista es una fuerza femenina

Sabemos que es nuestro candidato conservador al Senado de la República, Oscar Barreto Quiroga, y su lista a la Cámara de Representantes, los que tienen ese coraje para defender a quienes, como las mujeres, han sido tradicionalmente segregados
Por: Giovanny Molina Correcha

 

Este 08 de marzo, consagrado como Día Internacional de la Mujer, fue un día para festejar, claro, pero también para conmemorar una fecha que no está asociada solamente al papel romántico de la mujer en la familia y la sociedad, lo que en no pocas ocasiones se usa para instrumentalizarla, sino vinculada también a las profundas luchas sociales y políticas que han librado las mujeres para la reivindicación de sus propios derechos.

Son muchos los ejemplos de valor y la fortaleza de las mujeres, asociados en ocasiones precisamente a la historia que determina el 8 de marzo como su día internacional; por ejemplo, a las mujeres huelguistas de Nueva York que en el año 1917 murieron incineradas, encerradas por su empleador en un edificio protestando por sus derechos laborales, o la famosa historia de la mujer afrodescendiente que desafió el sistema de segregación racial en Estados Unidos, negándose a pararse de su asiento de autobús cuando un blanco le pidió el puesto porque la ley así se lo exigía.

Y aunque son varias las conquistas, falta mucho todavía por realizar. En el Departamento del Tolima las cifras siguen evidenciando esa profunda brecha entre los derechos concedidos a los hombres frente a los de las mujeres; conforme al Plan de Desarrollo Departamental, del total de las mujeres cabeza de hogar en el Departamento, el 22,4% se encuentra todavía en la pobreza multidimensional, y el porcentaje de desempleo para las mujeres fue del 13% frente al 8% de los hombres. En general, la misma brecha existe en ámbitos como la dependencia económica de la mujer, sus oportunidades de educación, su grado de participación política, y la violencia de género y violencia sexual que se ejerce contra ellas.

El reto es grande y por eso han sido grandes los compromisos asumidos por el gobierno del Gobernador Ricardo Orozco, principalmente a través de su Secretaría de la Mujer, pero sin excluir a toda la institucionalidad territorial; dentro de su plan de desarrollo se encuentran metas en todas esas problemáticas, alusivas a la inserción de mujeres rurales y urbanas en procesos de emprendimiento y productividad, el acceso y participación igualitaria de las mujeres en el mercado laboral, y acciones para la participación e inclusión de las mujeres campesinas, víctimas de la violencia y con discapacidad, en la reducción de brechas de inequidad, entre otras.

Y como olvidar el liderazgo de nuestra Representante a la Cámara, Adriana Matiz, en impulsar la reforma constitucional que impuso cadena perpetua a los violadores de menores de edad, de los que son víctimas principalmente las niñas colombianas, y que si se cayó, fue por la actitud indolente y despectiva de la Corte Constitucional frente a los derechos de las niñas víctimas, que los magistrados quisieron subordinar dizque a los derechos del violador.

O por ejemplo, el liderazgo que esa misma congresista valientemente desplegó para el proyecto de ley que dispuso la entrega gratuita y oportuna de artículos de higiene y salud menstrual a las personas menstruantes privadas de la libertad.

Estas conquistas y estos propósitos son el producto de una visión política en la que existe plena conciencia sobre la relevancia de valores democráticos y derechos individuales, no solamente de la mayoría que democráticamente se impone, sino de los grupos tradicionalmente discriminados, entre ellos, las mujeres. Y es una concepción que no se queda solamente en planteamientos teóricos y conceptuales, sino que trasciende a la realización de hechos concretos, para materializar en forma efectiva los derechos de aquellas.

Defender los derechos de la mujer exige carácter y fortaleza de espíritu, porque significa enfrentarse a estructuras machistas suficientemente acendradas en nuestra cultura, y a estereotipos contra los más vulnerables, que en no pocas ocasiones se preservan a través del ejercicio de la violencia.

Sabemos que es nuestro candidato conservador al Senado de la República, Oscar Barreto Quiroga, y su lista a la Cámara de Representantes, los que tienen ese coraje para defender a quienes, como las mujeres, han sido tradicionalmente segregados por un machismo que ya está caduco y que históricamente se ha probado ineficaz.

La misma confección de la lista a Cámara de Representantes lo demuestra, siendo que la misma está integrada mayoritariamente por mujeres, que como Delcy Isaza, nuestra candidata a la Cámara, está plenamente capacitada y formada profesionalmente para asumir los inmensos desafíos que nuestra sociedad impone a un congresista de la República.

Esa gran capacidad de reinventarse del conservatismo barretista, que se suma a la capacidad ejecutora del exgobernador Barreto Quiroga, y a su vocación de servicio, que comparten la doctora Isaza y sus demás coequiperas en la lista, serán las que desde el Congreso de la República les permitirán generar debates y propiciar mejoras concretas en la vida de la mujer tolimense y colombiana.