Opinión

La salud como eje primordial de cualquier propuesta


Por: Jorge Bolívar


El pasado viernes la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el fin de la emergencia sanitaria global por causa del Covid-19. El anunció llegó como un bálsamo y con una altísima carga simbólica especialmente por lo que representó esa lucha que la humanidad tuvo que enfrentar con gallardía, y que dejó un alto número de pérdidas humanas en todo el mundo. Casi que este suceso termina siendo la confirmación de la victoria del bien sobre el mal.

Leyendo aquella alentadora noticia, pensaba en el personal de salud y en las batallas que a diario dan nuestros enfermeros y enfermeras, médicos y médicas, y todos aquellos que aun después de esa pandemia, dejan de ver a sus familias por estar en una sala de urgencias, por estar entregando su tiempo y sus esfuerzos en favor de los débiles y los enfermos. Para nadie es un secreto las precarias condiciones en las que se encuentran algunos hospitales y clínicas del país, y las graves falencias que tiene el sistema de salud colombiano en lo cual el gobierno nacional tendrá que trabajar estratégicamente, y en donde uno de nuestros coterráneos como nuevo Ministro de Salud, deberá centrar sus esfuerzos en humanizar el sistema y garantizar que ningún colombiano se quede sin tener acceso a una camilla o a un medicamento.

Por ejemplo, por estos días preocupa la escases de medicamentos que han registrado los medios de comunicación a nivel nacional, pero también lo que algunos de nuestros paisanos ibaguereños han tenido que sufrir, especialmente pacientes de enfermedades de alto riesgo a quienes en nuestra labor social desde la defensoría social y del paciente, hemos podido ayudar en más de dos décadas de trabajo social.

En Ibagué, si bien, el gobierno departamental de Ricardo Orozco le apostó a recuperar el Hospital Federico Lleras Acosta y a extender sus servicios y fortalecerlos, hemos lamentado el cierre de clínicas como la Minerva y en su momento la antigua clínica Saludcoop que por fortuna ha reabierto sus puertas recientemente, entendiendo quienes lo hicieron posible, que tenemos que pensar más en construir centros hospitalarios que otras cosas, porque la salud es vida y sin vida, no hay nada más.

Cuando hablamos de propuestas en materia de salud pública, no podemos dejar de pensar en la imperante necesidad de jugárnosla decididamente por priorizar los temas de salud mental de forma integral, y no como una arandela más ante cada caso nuevo de suicidio en el puente de la variante. Ojalá quienes aspiramos a dirigir los destinos de una ciudad o un departamento, pensáramos más en invertir recursos en mejorar las condiciones de salud en acceso y en calidad del servicio.

Me alegra mucho saber que, pese a todas esas limitaciones, cada vez más son los colombianos que vienen a Ibagué a hacerse procedimientos dermatológicos, estéticos, y odontológicos en nuestra ciudad, porque nuestros especialistas están regresando a Ibagué luego de haber hecho estudios en el exterior y además de brindar alternativas particulares de salud, están generando empleo y desarrollo. Para ellos todo nuestro reconocimiento y apoyo porque contribuyen a que podamos decir que Ibagué tiene todo el potencial para ser también destino salud, pero nos falta mucho más y especialmente que desde lo público demos el empujón necesario construyendo centros de salud, clínicas, hospitales, proyectos de oferta institucional en corregimientos, veredas, y llegando a todos esos rincones perifericos a donde por las difíciles condiciones, las personas no tienen la facilidad de llegar. Es justamente esa la misión del estado y en lo que creemos que debe ser, y a lo que le seguiremos apostando, así como hemos hecho en más de 15 años de trabajo social y de defensa del paciente. Los ibaguereños podrán seguir contando con nuestro equipo para tales propósitos.