Opinión

Aeropuerto internacional, liderazgo desde el senado

Es indiscutible que un proyecto aeroportuario de ese tipo, obligatoriamente pasa por la necesidad de un liderazgo político con raigambre local, pero capaz de convocar a los ciudadanos de otras regiones del país
Por: Giovanny Molina Correcha

 

Las cifras acerca de nuestro pobre desarrollo aeroportuario en el Departamento del Tolima son contundentes y ya las presenté en mi condición de diputado, en reiteradas ocasiones en debates surtidos en días pasados ante la Asamblea Departamental: índices de competitividad bajos, índice de conectividad aérea del 2,86 sobre 10, que nos deja en el puesto 17 entre 32 departamentos. O índice de pasajeros movilizados que ubica nuestro Departamento en la posición 22.

Por eso, en materia de desarrollo aeroportuario, como en tantos otros temas, es inmensa la responsabilidad de las autoridades regionales, de actuar en representación de los intereses del pueblo, consultando el bien común, y que en lo que respecta a las asambleas departamentales, se traduce en esa obligación constitucional de adoptar las disposiciones tendientes a la adecuada planeación y el desarrollo económico y social de sus territorios.

Pero por supuesto, cuando se trata de grandes proyectos para el desarrollo de un Departamento, como el de un aeropuerto internacional que potencie las ventajas competitivas no solamente locales, sino las de toda una región, se trata necesariamente de un proyecto de largo plazo que implica la evacuación de una gran cantidad de etapas que no solamente se surten ante autoridades territoriales, sino ante las nacionales, por la macro envergadura del proyecto que acarrea ingentes esfuerzos financieros no solamente de la región, sino de la Nación entera.

Es precisamente por eso que un proyecto aeroportuario de talla internacional situado en el Departamento del Tolima, solamente puede ser concebido como un proyecto nacional para el beneficio no solamente del Departamento, por supuesto, sino para el beneficio de los departamentos del suroccidente y sur del país.

Y precisamente por eso, es indiscutible que un proyecto aeroportuario de ese tipo, obligatoriamente pasa por la necesidad de un liderazgo político con raigambre local, pero capaz de convocar a los ciudadanos de otras regiones del país, que pueda unir esas regiones con fuerza y decisión en torno a ese proyecto de desarrollo común.

Es otra más de las circunstancias que resaltan la importancia determinante que tienen estas elecciones del próximo 13 de marzo para Congreso de la República. Con valentía he defendido ante la Asamblea Departamental del Tolima la propuesta intrépida y noblemente atrevida del Gobernador del Tolima, Ricardo Orozco, para incluir dentro del proyecto de plan de desarrollo que se viene discutiendo actualmente en esa corporación, una meta de producto consistente en los estudios que establezcan la prefactibilidad del diseño, construcción y puesta en marcha de un aeropuerto de operaciones nacionales e internacionales en territorio tolimense.

Pero de poco servirán esos esfuerzos, si los tolimenses no tenemos en el Congreso de la República una clase política, que con carácter y decisión muevan las pesadas bisagras de la institucionalidad en Bogotá, para convencerla de la necesidad de un aeropuerto internacional ubicado en el Tolima, pero que articule toda la zona centro y el suroccidente y el sur del país, aprovechando la privilegiada posición geográfica de nuestro territorio.

No podemos desconocer, por ejemplo, que la multimillonaria inversión que se necesitaría para un aeropuerto internacional en nuestro departamento, pasaría necesariamente por la aprobación de un Conpes, que diera viabilidad para la estructuración técnica y financiera del proyecto, el fortalecimiento institucional necesario para el gerenciamiento del proyecto, y la consecuente cofinanciación. Tampoco que, por ejemplo, sería necesario el impulso del Ministerio de Hacienda y del Departamento Nacional de Planeación, vía el aval fiscal del Consejo Superior de Política Fiscal, por los multimillonarios recursos involucrados.

Con optimismo esperamos el consenso de nuestros diputados en la Asamblea Departamental, para que viabilicen el estudio de prefactibilidad para un nuevo aeropuerto internacional con sede en el Departamento del Tolima, y con esperanza seguiremos los resultados de estas elecciones del 13 de marzo, con la expectativa de que en esa elección prevalezca el interés general y sean elegidos senadores y representantes a la cámara que con sus hechos y experiencia acrediten su energía y su vocación de servicio, necesarios para liderar desde el Congreso de la República, en nombre de nuestra gente, proyectos de desarrollo como este, tan significativos para el Departamento y el País.